jueves, 28 de noviembre de 2013

El ingreso de las TICs en las familias ha provocado diversos cambios en las pautas de interacción de sus miembros. Su presencia ha tenido la cualidad de ser incesante e hiperpresente, lo cual trae consigo nuevos fenómenos psicológicos y relacionales, que genera cambios en los roles familiares, estructuras jerárquicas, espacios de comunicación, procesos de identificación y socialización, etc. (Torres, E. & Rodrigo, M. 1998).

 La excesiva cantidad de tiempo invertido en la utilización de las TICs por parte de los miembros familiares, sumado a la falta de diálogos críticos en torno a los contenidos mediáticos (Wolf, M. 1994) y a la desresponsabilización de los padres y miembros familiares en general en torno al tema de los usos y restricciones de Internet y televisión, han contribuido a hacer de las familias espacios vulnerables a la influencia disgregadora de las TICs. 

Los miembros de las familias han amoldado sus comportamientos a la presencia física y psicológica de las TICs, lo cual ha decantado en procesos de individualización que se oponen a las dinámicas relacionales que implican un mayor contacto y una mayor riqueza afectiva(Saguier, M. 2001)



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